viernes, 10 de junio de 2022

ENTREVISTA A FERNANDO LAIGLESIA HIGUERA, por Isabel López

 

Fernando Laiglesia Higuera, nació en Santander en el 1948.

Su vida transcurrió entre el colegio de los Sagrados Corazones, los jesuitas de León, San Ignacio y la Universidad de Oviedo.

En el año 1974 por invitación de nuestro párroco comenzó a venir a Bielva en Semana Santa y otras fiestas de interés para ayudar y participar en los oficios eucarístico.

Fue tanto el cariño que recibió de lo vecinos que decidió cantar su primera misa en nuestra parroquia.

Más tarde comenzó a hacer campos de trabajo, primero con chicos de Valladolid y últimamente con chicos de Burgos.


Fernando, ¿ por qué razón le gustaba tanto venir a Bielva con sus alumnos?

Fue tanto el cariño que a mi me dieron que no dudé ni un momento en pensar que era el mejor lugar para que ellos se sintieran tan bien como yo.


En esos años fueron bien acogidos?

Como digo anteriormente, la gente nos acogió con mucho cariño, y todo fueron facilidades para poder desarrollar nuestro proyecto. Los chicos me decían que los vecinos le daban mucho a cambio de nada; para ellos fue una elección de vida muy importante.


Algún momento de los que pasó en Bielva que no olvidará?

Todos, todos fueron muy buenos, los chicos vivieron otra forma de vida que para ellos era desconocida, se quedaron con muy buenos recuerdos.


Repetiría la experiencia con los jóvenes de hoy en día?

¡Si! Por supuesto que sí, hoy los jóvenes están muy conectados a las nuevas tecnologías, pero tenemos una juventud muy sana y con muchos valores, solo hablan de lo malo, pero predomina más la juventud sana y muy bien preparada. Pondría yo mis normas claro, y se tendrían que adaptar a mi forma de ver el día a día, pero sí que repetiría.

 

Cambiaria algún momento de aquellos aquellos años?

No, ninguno. Los chicos tenían momentos de discusiones y algún que otro tropiezo, pero llegaba la noche, nos reuníamos, hablábamos y todo se solucionaba. 

 

Cuando los vecinos fueron quitando ganado y no tenían tanto trabajo... ¿a qué los dedicó?

Daban clases a los niños, y por mediación de las monjas de Puentenansa nos fuimos a la Lastra, y alli picaron toda la fachada de la Iglesia. Fueron unos años para no olvidar siempre fuimos muy queridos. A día de hoy, los chicos (ya mayorcitos, y algunos papás o mamás) lo siguen recordando como una buena experiencia, muy agradecidos por todo lo que vivieron.

martes, 7 de junio de 2022

RETRATO DE UNA NIÑEZ, de Luis González

 

Transcurridas más de cinco décadas desde que deje atrás mi niñez, quiero hoy rememorarla y recurro para ello a los profundos recuerdos de mi memoria. 

Con nostalgia van acudiendoa a la mente escenas de la infancia acaecidas en el pueblo. Bielva, allá por la década de los 60, contaría con una población de unos 500 vecinos, de los cuales 60 estaríamos en edad infantil, entre los 4 y los 14 ñaos. 

Por aquella época, el pueblo estaba lleno de vida. La gente vivía de la minería y la ganadería, o de ambas cosas a la vez. Otros recurrían a trabajos forestales, plantando o talando árboles. Sector primario puro y duro.

Se vivía sin lujos: escasos servicios y trabajo a destajo para mantener, a veces, una numerosa familia.

La ganadería vacuna de leche, la ovina y la porcina de consumo, así como la pareja de trabajo o caballar eran frecuentes en todas las cuadras próximas o pegadas a las viviendas. Las gallinas y el huerto familiar, con las tierras de maiz y alubias, terminaban de surtir de víveres los hogares del pueblo. Economía de subsistencia... y también de Km 0... y también 100 % sostenible. Y todos estos alimentos de casa junto a los obtenidos en el economato de La Florida o en los comercios del pueblo, completaban la dieta de los hogares.

El ganado estaba siempre dentro del pueblo. Se evitaba su salida a las tierras de los alrededores mediante portillas en los caminos y muros que cercaban todo el perímetro del pueblo. Los abrevaderos para el ganado se encontraban en el centro, y por ello, las calles siempre estaban llenas de barro y moñigas. Los bebederos y sus alrededores se limpiaban con frecuencia y el estiércol del ganado era el mejor abono para tierras y huertos.

GRAVE ACCIDENTE EN PALOMBERA (re-creación de una noticia), de Marga

El día 2 de diciembre de 1973 en el embalse de Palombera, situado en el municipio de Rionansa, ocurrió un grave accidente de tráfico. Sobre las 5 de la tarde un coche con tres ocupantes cayó al embalse por motivos desconocidos. Los ocupantes del vehículo, dos jóvenes del pueblo de Cabanzón y uno de Casamaría, resultaron muertos en el acto.

Al lugar de los hechos acudieron miembros de la Guardia Civil y Cruz Roja que, después de reconocer el lugar, no pudieron rescatarlos por la llegada de la noche.

A la mañana siguiente se procedió al rescate del vehículo y al levantamiento de los cadáveres, autorizado por el juez competente. Los fallecidos fueron trasladados a sus domiscilios en Cabanzón y Casamaría. Allí se velaron el día y noche siguiente del accidente acompañados por sus familiares y amigos.

El día 4 de diciembre, a las 12 de la mañana, se celebró el funeral de cuerpo presente en la iglesia parroquial de Cabanzón, donde se congregó una gran multitud, ya que los chicos eran muy conocidos y queridos también en los municipios vecinos. A continuación se procedió al entierro en el cementerio del pueblo dándole sagrada sepultura.


lunes, 6 de junio de 2022

ENTREVISTA AL ARTESANO ISIDORO SÁNCHEZ, de Tere Dosal

 

Isidoro nació en Cades hace 73 años, y aunque estuvo viviendo 30 años en Torrelavega, se volvió a Cades en cuanto se jubiló. Su hogar es un verdadero museo etnográfico gracias a las esculturas y tallas de madera que Isidoro hace desde hace 50 años, y que representan una detallada y completa muestra de las actividades y costumbres tradicionales de su pueblo.


¿Desde cuándo haces esto?

Empecé en la mili, haciendo cuadros de papel. Después me aficione a las cebillas pequeñas y cuando ya me jubilé, empecé con cosas más grandes, como los aperos de labranza que fui conociendo en el pueblo. Yo, a mi manera, los recreé.

 

¿Hiciste alguna pieza por alguien?

Sí. Hice la serrería de Morán, y cuando se la enseñé se emocionó mucho.


Aparte de eso has hecho alguna otra cosa de madera?

Sí, claro. Hice rastrillos, yugos, rabeles, cuadros, armarios, cabeceros de cama y muchas figuras de la matanza del cerdo. Lo tengo todo expuesto a la entrada de casa y mucha gente lo viene a ver. 

 

¿Y ahora continúas haciendo?

Hago algo, pero ya poco, porque ya no tengo donde ponerlo y la salud ya no me acompaña como antes. 

 

¿Te gustaria que algún nieto siguiera con ello?

Claro que me gustaría, pero aún son pequeños para enseñarlos.

 

Gracias Isidoro. Cuídate mucho.


(Fotografías extraídas de la publicación 

"Esculturas de Isidoro Sánchez. La memoria etnográfica de un Valle")

VISITA DEL OBISPO DE LA DIOCESIS DE SANTANDER A CABANZÓN , re-creación de noticia de Sita.

El Obispo de Santander ha visitado varios pueblos de la zona, encontrándose entre ellos, Cabanzón.

Los niños del pueblo estaban ilusionados y contentos, engalonados con banderines, y esperando en fila, a lo largo de la carretera, soportando un gran calor desde dos horas antes de la llegada del Obispo.

Cuando llegó, todo el pueblo le saludó haciendo una reverencia y besando el anillo de gran tamaño que lucía en su mano derecha.

Después de celebrar una misa solemne con multitud de vecinos, pasó a dar la confirmación a los niños, que consistía en que los críos hicieran una pequeña inclinación para que él pusiera la mano sobre la cabeza de cada uno. Tuvo que hacerlo sobre unos 50 niños aproximadamente.

Unas horas después pasó a comer con toda la comitiva que le acompañaba en el restaurante del pueblo, yéndose a descansar a continuación.

Ya por la tarde, se despidió de todos; o mejor dicho, el pueblo se despidió de él con cánticos religiosos y alabanzas.

Estos hechos son recuerdos de un acontecimiento que ocurrió hacia el año 1957, un día de un calor agobiante que terminó, por la tarde, con una gran tormenta de granizo de tamaño considerable. Afortundaemnte, el Obispo ya se había marchado.

A VIDA O MUERTE, de Luisa Barrio

 

Cuando vivíamos en Barcelona, Manolo enfermó del corazón. Llegó un momento en que el cardiólogo le dijo que estaba mal y que pensaba que solo podrían salvarle los tratamientos en Valdecilla. Así que, con algo de miedo, decidió venirse a pasar los días que le quedasen a Cabanzón.

Cuando llegamos, empezaron a tratarle los cardiólogos de Valdecilla. Coincidieron en que estaba mal, y que debía plantearse la posibilidad de un trasplante, aunque le dijeron que sería “a vida o muerte”. La operación era muy delicada. 

Él dijo que estaba dispuesto, que adelante. En la mesa de operaciones rechazó el corazón, pero dieron con la manera de que fianlemente lo aceptara. Lo pasó muy mal, pero salió todo bien. Para los médicos la intervención fue considerada como un éxito, y le aseguraron que, como era fuerte, podría vivir unos 10 años más,. Y al final fueron 18, y bastante bien, feliz. Y todo gracias a un donante de 18 años.

ENTREVISTA A MARIA JOSÉ GÓMEZ DE ACEBO Y PÉREZ SEOANE, PROPIETARIA DE LA TORRE DE CABANZÓN, de Sita Alonso

 

Hemos entrevistado a la propietria de la Torre de Cabanzón para que nos cuente algún detalle de una de las propiedades más representativas de nuestro pueblo.


P. Buenos días, María José. ¿Podrías decirnos qué relación tiene usted con Cabanzón?

R. Yo nací el 7 de agosto de 1948, y a los 15 días de nacer, mis padres me trajeron a Cabanzón, donde mis padres tenían una gran hacienda, y donde solían venir a pasar los veranos. A partir de entonces, no he dejado ni un solo año de venir al pueblo.


P.. ¿Como se hizo propietaria de la Torre de Cabanzón?

R. Mi madre se enamoró de todo esto y compró mucho de lo que entonces se llamaba “caudal”. Entre todo ello estaba incluida la Torre, aunque por entonces estaba en ruinas totalmente.


P. ¿Entonces, usted la heredó de sus padres?

R. Sí, mi madre me la dejó en herencia con alguna finca más.


P. ¿Y como recibió la Torre? ¿Cómo estaba entonces?

R. Era una ruina total. 

 

P. ¿Le costó mucho restaurarla?

R. Me costó mucho porque me pusieron muchos impedimentos para hacerlo, pero gracias a la influencia de la Fundación Botín conseguimos llevarlo a cabo.


P. Aún así, ¿le ha merecido la pena?

R. Sí, claro. Y gracias a eso se ha recuperado un monumento histórico artístico de gran valor en el pueblo de Cabanzón.


Gracias por la entrevista.


CAE UNA GRAN BOLA DE GRANIZO EN CADES, de Tere Dosal

 

 

Era octubre de 1988 cuando estaba mi padre segando verde en el prao de La Peña y, sin esperarlo, sintió que empezaban a caer unas gotas de lluvia aún haciendo un buen día de sol. 

Al momento, sintió un ruido grande y fue cuando vio que una gran bola de hielo había caído del cielo sobre un nogal sin nueces y lo había partido a la mitad. 

Los que escucharon el ruido dicen que pensaron que se  había estrellado una avioneta.

ENTREVISTA A LA EMPRENDEDORA SITA ALONSO, por Marga

 

Estamos en Cabanzón para hacer una entrevista a Sita Alonso que, hasta no hace mucho, mantuvo el proyecto de negocio con su marido de estar al cargo de un Hotel en el municipio de Muriedas.

 

Hola Sita, ¿cómo fue la idea de poner en marcha un hotel?

Pues la idea primera fue hacer un almacen de materiales de construcción, pero el alacalde nos dijo que no se podía por encontrarse en una zona residencial, y así surgió la idea.


¿Te costó mucho adaptarte a esa nueva actividad?

Al principio sí, pero después todo fue muy bien.


¿Qué tipo de hotel era?

Era un hotel de 2 estrellas con 28 habitaciones.


¿Qué clase de cleintes acudían al hotel?

Principalmente eran comerciales y trabajadores de empresas. También llegaban bastantes ingleses que venían a trabajar en los astilleros de Santander.


¿Hablas inglés?

No, pero cuando hay interés todo el mundo se entiende.


¿Y cuando terminó tu actividad?

No hace mucho, cuando me jubilé.


¿Lo echas de menos?

No; ahora toca descansar en este paraiso que es Cabanzón.


Pues muchas gracias por atendernos y que disfrutes ese descanso.


LOS CAMINOS, de Fidela Díaz

 

Antes, los caminos y las carreteras no eran como ahora. 

Yo recuerdo perfectamente  que  cuando mi marido estuvo 2 meses en Valdecilla, al darle el alta, le trajeron a Cades en ambulancia. 

Pero el vehículo solo podía llegar hasta la plaza del pueblo, y como mi marido no podía posar el pie, los vecinos prepararon unos palos sobre los que le asentaron para poder subirle hasta nuestra casa.

domingo, 5 de junio de 2022

RETRATOS 2. ASÍ SOMOS, ASÍ NOS HEMOS VISTO

 

Eva es una mujer muy cariñosa y alegre. Se preocupa mucho de su familia, especialmente de sus sobrinos. Es muy amiga de sus amigos, y a pesar de su problema no le cuesta nada ganarse el cariño de la gente. 

Sus profesores dicen que es muy trabajadora. Aunque a veces se enfade un poco siempre pesa más lo bueno que lo malo. 

MARTA DOSAL

 

 

Tere, para mí, es una persona especial. Se puede definir en pocas palabras: es buena, familiar, cariñosa y la caracteriza esa sonrisa que siempre tiene en la cara. Tere siempre está ahí cuando la necesitas. Saliamos siempre juntas los domingos, íbamos juntas también al baile de Celis, y después del baile, íbamos a un bar que hay allí, que se llama Casa Jandro, a comer alas de pollo; y de vez en cuando íbamos al cine a Llanes y nunca tuvimos ningún problema.

Yo me casé en en diciembre de 1979 y ella al año siguiente. Tuvimos 2 hijos cada una que tienen la misma edad y seguimos teniendo la misma amistad, y eso que yo estuve viviendo en Unquera 40 años. 

No me queda mucho por decir, porque todo lo que diga es poco de lo buena persona que es. Sí que podría contar una cosa que llama mucho la atención de cómo son las cosas. Mi marido tiene una huerta que está un poco alejada del pueblo, y hace poco, bajó un día y me dijo que tuvo una visita. Yo le pregunto que quién y el me contesta que “la prima”. Yo le vuelvo a preguntar que qué prima y el me responde “Teresita”, que es como la llama cariñosamente, y me dice que para él es como una hermana.

Podría decir muchas cosas para definirla, pero no hay hojas, porque tiene un corazón muy grande.

Gracias, Tere, porque cuando más te necesité, ahí estuviste para escucharme. 

MARI OBESO

 

Mari es menuda por fuera pero muy grande por dentro. Empezaré diciendo que es mi mejor amiga y que fuimos juntas a la escuela y las fiestas y que juntas empezamos a salir con nuestros maridos. Ellos también eran amigos y eso hizo que fuésemos novios al tiempo, que nos casáramos con un año de diferencia y que nuestros hijos sean de la misma edad. Esa amistad sigue hoy en día, permitiéndonos nuestras escapadas y nuestras cenas.

Mari es muy trabajadora y, tal vez, demasiado obsesionada con la limpieza. Trabajó desde muy pequeña y cando sus padres la necesitaron, cerró su casa y se vino a cuidarlos. 

TERE DOSAL


 

CANCIÓN DE LA VIRGEN Y EL CIEGO

 


Marta Dosal recuerda perfectamente a su padre cantando esta canción y ha logrado memorizarla completa para compartirla 

 

 

 

 

Camina la Virgen pura

de Egipto para Belén.

En la mitad del camino

el niño tiene sed.

“No pidas agua mi vida

no pidas agua mi bien,

que los ríos bajan turbios

y no se pueden beber.”

Allá arriba, en aquel alto

hay un rico naranjel

que lo guarda un pobre ciego

pobre ciego que no ve.

“Deme usted una naranja

para este niño beber”

“Entre usted, señora y coja

las que sea menester,

que por una que usted coja

ciento vuelven a crecer”.

La Virgen, como era Virgen,

no cogía más de tres,

y el niño, como era niño

todas las quería coger.

Por una que toma el niño

no dejaban de crecer.

Se marcha la Virgen

y el ciego comienza a ver.

“¿Quién ha sido esa señora

que me ha hecho tanto bien?”

Era la Virgen María

que va de Egipto a Belén.

¿QUÉ CÓMO ES CADES?


Cades está stuado a orillas del rio Nansa. También lo atraviesa un canal que sale de la presa de Palombera. No tienes todas sus casas juntas. Está dividida en barrios algo separados: la Sierra, Socueva, Villachica, el Pellón, San Juan, la Concha, la Cotera,, el Cotero, la Caseta, la Calle, la Herrería, y el Solar. En este barrio está la plaza, y en el centro hay plantado un naranjo. 

En el barrio de San Juan está la Iglesia y el cementerio. 

Y en el de la Herrería es dónde está la famosa Ferrería que se rehabilitó hace unos años y que es visitada por excursiones, colegios y mucha gente en verano y fines de semana.

A la entrada del pueblo hay un colegio, que se usa de ludoteca, una bolera y dos pistas: una multiusos y otra de padel. Y en la plaza está la escuela antigua que se habilitó como albergue para el Camino Lebaniego por un tiempo y que ahora se usa para dar cursos. El pueblo tiene también varias fuentes y cocinos.

En Cades se celebran varias fiestas a lo largo del año: las Marzas, San Juan y el Carmen.

Hoy en día vive poca gente, la mayoría gente mayor. Hace unos años se empezaron a vender casas, cuadras y socarreñas a gente de fuera, que las arreglaron y pasan aquí las vacaciones y el verano.

 

TERE DOSAL

 

 Cades es el pueblo donde nací. Los recuerdos más bonitos son de mi niñez, cuando los caminos eran de barro, y cuando llovía bien, solo podías andar con albarcas o con botas de goma (el que las tenía). 

Los coches solo entraban hasta la plaza, porque el resto de caminos no se podían hacer con vehículo, eran todo barrizales y ningún piso asfaltado como ahora. En las casas no había agua para beber. Íbamos con la barrila de barro a la fuente, y para fregar valía la del canal o al cocino de la Resuca. 

Tampoco teníamos ni gas butano ni vitrocerámica, solo la lumbre; se atizaba por la mañana para preparar el desayuno y ya estaba lista para hacer todas las comidas del día. No teníamos baño, el mío era una bañadera de cinc. 

Afortunadamente ahora tenemos todas las comodidades y poco que envidiar a los de la capital. 

MARTA DOSAL

 

 

Cades es un pueblo con gente humilde y trabajadora. Aquí, antes, toda la labranza se hacía a mano: las tierras se araban y arrastraban con una pareja de vacas, y la maiz se sembraba con una burra. Ahora, lo poco que se hace, es todo con maquinaria.

El pueblo está dividido por barrios. La Herrería es donde donde está La Ferrería y el molino en el que moliamos la maiz y a donde venian también de otros pueblos de alrededor a la molienda. 

En el Solar había un bar donde vendían de todo: comestibles, calzado, zapatillas, botas de goma... y donde los hombres, después de trabajar, bajaban todas las noches a jugar a las cartas, mientras las mujeres tenían que hacer todas las labores de la casa. 

También están los barrios de La Calle, La Caseta, El Trancu, El Coteru, La Cotera, La Concha. En el de San Juan es dónde esta la Iglesia, a donde ibamos los domingos a misa. Íbamos anadando, en albarcas, zapatillas o botas de goma, pero ahora que han mejorado los caminos, subimos en coche. También está La Coteruca, El Pellón, Villachica, La Sierra. 

En Socueva todo eran callejas que tenían que ir andando a los otros barrios, pero ahora se llega en coche a todas las casas. También hay otra diferencia, y es que antes, como se iba andando, veías a todo el mundo y ahora, se pasan los días sin ver a nadie, solo ves los coches pasar de un lado para otro.

MARI OBESO

sábado, 4 de junio de 2022

ALGÚN DETALLE DE MI INFANCIA, de Aurora Sarasúa

 

Mi infancia transcurrió entre el año 36 y el 50 del siglo pasado, el XX, o sea, en plena guerra y posguerra.

De la guerra recuerdo el paso de soldados por el pueblo, aviones volando bajo y gente corriendo a refugiarse en la torca Corvía por si caía alguna bomba. 

Durante aquellos tiempos recuerdo que fusilaron a algún vecino del pueblo; por ejemplo a don Lucas Rubín y Gutiérrez, hermano de don Lino, cura de este pueblo y a su sobrino Manolín.

También me acuerdo de que a algunas vecinas del pueblo las raparon al cero como escarmiento por sus ideales.

Cuando terminó la guerra, la gente pasó mucha hambre y mucha necesidad. Nosotros, gracias a Dios, no pasamos hambre ninguna porque disponíamos de huevos, lo que se sacaba de la matanza del chon y leche en abundancia.

La escuela, después de la guerra, estaba junto a la iglesia, en el piso de abajo. La maestra se llamaba doña Aurora, era vecina de Rábago y vecina mía en El Cotero. Quiso ser mi madrina, aunque mi madre se oponía por no tener un padrino de su categoría, cosa que ella misma solucionó buscándome como padrino a don Ramón Blanco, recién llegado de Cuba y que luego se casaría con la sobrina Fidela. Yo nunca le llamé madrina en la escuela, y ella me llamaba sobejona y por ello perdí más de un regalo.

Las letras se me daban bien. Me encantaba dibujar también. Hacíamos muchas manualidades; costura los jueves,  o pintura (a falta de pinturines, mordía alguna cera de manteca a Mercedes para luego poder pintar en casa.

El mes de mayo se dedicaba a la Virgen y haciamos lecturas sobra ella y sobre sus milagros. La catequesis la daba don Francisco, el cura, los domingos por la tarde.

Me gustaba el teatro. Ensayábamos con Paco Rubín, y trabajé en dos obra. De memoria andaba bien, y eso me permitía que mientras pastaban las vacas yo aprendía y recitaba alguna poesía que todavía recuerdo, como El Lazarillo, o La Cordobesa. Me encantaba Gabriel y Galán.